Sabtu, 09 Januari 2016

Una reacción alérgica amorosa.

Su piel rosácea me invadió por unas horas, bellas horas,
bellas y dije no benditas horas, ya lo dije.
A medida que el día se hacía presente, de a poco se iluminaba el cuarto
y así mismo de a poco crecía en mi cuerpo una comezón agobiante,
una alergia estaba brotando en mí en ese instante preciso.
Sentía el ardor, los amaneceres,
los amaneceres tienen un poder maligno, un lamento innato,
aroma lúgubre de una germinación desalentadora que se alimenta de la luz triste nace por las ventanas por las telas traslúcidas por entre las puertas
se mete delgada y lastimera, la luz.
La piel se me enciende:
es una alergia o una verguenza.
Verguenza no puede ser, hace ya tiempo que soy una desvergonzada.
Me percaté que sufría de un mal, un estornudo carnal,
el estornudo:  rechazo a todo organismo ajeno a través de una expulsión brusca, potente e involuntaria a todo quién intente entrar en mí.
Lo íbamos a pasar tan bien!
pero sufro de un mal, una reacción alérgica amorosa dijo la crema.
Pero lo íbamos a pasar tan bien!
iban a ser horas bellas, bellas no benditas,
jamás pensé que serían benditas, y no lo fueron.
Pero lo íbamos a pasar tan bien!
la crema me decía todas las noches que no era fantasía, ella se esparciría en la piel rosácea,
me juró que lo haría..
Olvidé esa inconstancia propia de la crema, maldita crema.
Me dijo que se esparciría, me lo juró, me juró que lo haría,
haría de la crema una crema de fresa en tu rosácea.

Y estoy aquí, con las sábanas llenas de crema,
entra por mi nariz, ya no me deja ni respirar.

El momento llegó, la habitación ya estaba encendida de esa luminosidad nauseabunda, pude ver su rostro limpio y él pudo ver el mío, enrojecido por la alergia.
Porque sufro de un mal, una reacción alérgica amorosa, mi,
mi querido, eres tan querido, tan bien que se vería la crema en tu cara..
Pero me marcho, no te despidas por favor, ya no te soporto un segundo más cerca, nos vemos a la noche,
crema frambuesa.

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