La maleta roja un poco colapsada ponía resistencia a mi fuerza,
yo deseaba ese viaje, sí, mucho...
Llevaba de todo, un poco de dignidad, un tanto de moral que mi madre echó en un bolsillo secreto de mi maleta sin previo aviso, mmm qué más, bastante seguridad y sentimientos varios.
Pesaba, ay! cómo pesaba, el joven del pelo claro agregó en la maleta una caja llena de consciencia,
por si la necesitaba....
La maleta roja un poco colapsada ponía resistencia a mi fuerza,
yo deseaba ese viaje, pero la caja me hacía pensalo, ahora.
Mi padre me dijo: "Hija, lleva este recuerdo mío, te será útil después de cada acto",
y me entregó una bolsa con culpa; abultaba poco pero pesaba harto.
Las voces internas que inventan los ancestros frutalisísticos me hicieron echar una considerable cantidad de duda, por si hacía falta.
La maleta roja ya exageradamente colapsada ponía resistencia a mi fuerza,
yo deseaba ese viaje... hhhmm.... yo deseaba ese viaje?
Los conejos dientudos opinaban que mi maleta no era necesario llevarla,
sólo mis pies dispuestos a caminar bastante,
que no lo pensara dos veces, ni tampoco una,
no había nada que entender.... cuándo entendería yo eso!
había que dejarlo ser..
La palomera con sus palomas puntuales en la misma banca en el monótono mismo parque.
La paloma blanca me dijo que llevara mi maleta, sino mucho mejor que me quedara aquí,
más segura, que mis pensamientos eran aberrantes y pecados castigados cruelmente:
si no era en el infierno sería en mi consciencia que estimulaba a la culpa la cual me desató la moral familiar/social/mundana, finalmente la duda terminaría por destruirme.....
o mirar distintos puntos de vista, dos en vez de uno.
Dos en vez de uno.
Dos en vez de uno.
o quizás uno y medio, pero con el diablo en el cuerpo.
Sería bonito.
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